-
El artículo que escribió mi yo de veintitantos me dio más risa que vergüenza
Hace unos días me encontré un texto que escribí hace muchos años. Era una lista larguísima de cosas que no quería que me regalaran de cumpleaños. Lo leí completo y me sorprendió descubrir dos cosas. La primera, que sigo sin entender por qué alguien regalaría un perro de porcelana a una persona que llevaba semanas diciendo que quería uno de verdad. Y la segunda, que el tipo que escribió ese artículo estaba mucho más preocupado por los regalos que por el cumpleaños. No lo juzgo. Tenía la edad para pensar así. Además, el artículo tenía argumentos sólidos. Las flores me parecían un desperdicio porque nunca entendí la lógica de regalar…
-
El problema de volver con un viejo amor es que uno nunca vuelve con la misma persona
Siempre me ha parecido sospechosa esa frase de «el amor de mi vida». No porque no exista, sino porque casi siempre la pronunciamos muchos años después, cuando la memoria ya hizo lo suyo y empezó a borrar las partes incómodas de la historia. La memoria es tramposa. Tiene la mala costumbre de dejar los besos, las risas y los momentos felices intactos, mientras va desgastando las discusiones, las incompatibilidades y todas esas razones por las que, precisamente, la relación terminó. Con el tiempo uno deja de recordar a la persona y empieza a recordar la versión editada de esa persona. Hace unos días pensé mucho en eso por culpa de…
-
Hay decisiones que uno toma sabiendo que van a salir mal
Hay un momento muy extraño antes de cometer un error. Dura apenas unos segundos, pero todos lo hemos vivido. Es ese instante en el que uno ya sabe exactamente cómo va a terminar la historia y, aun así, sigue adelante. No porque le falte información. Todo lo contrario. Ya hizo las cuentas. Ya imaginó la conversación. Ya ensayó el arrepentimiento. Incluso alcanzó a visualizar el totazo. Pero ahí va. Como si la terquedad tuviera más fuerza que el sentido común. Con los años descubrí que casi nunca nos equivocamos por sorpresa. Nos equivocamos con premeditación. Uno sabe cuándo ese negocio huele raro, cuándo esa amistad ya no da para más,…
-
Durante años pensé que tenía muy mala suerte en el amor. Después entendí que el problema era otro.
Hay recuerdos que uno preferiría dejar archivados para siempre. El mío tiene mas de veinte años, un pupitre de colegio y un beso tan desastroso que todavía estoy convencido de que fui un daño colateral. No era el protagonista de la escena. Era el compañero que estaba al lado cuando alguien decidió repartir besos con la misma precisión con la que un aspersor riega un jardín. Mi primer beso no tuvo música, ni mariposas en el estómago, ni una historia bonita para contar. Tuvo baba. Muchísima baba. Y la incómoda sensación de que aquella experiencia habría sido exactamente igual si yo hubiera sido otra persona… o el pupitre. Después de…
-
La primera vez que me sentí viejo fue por culpa de un pelado de 18 años
Todos tenemos una historia que nos obliga a aceptar que el tiempo pasó. Hay gente que lo descubre cuando le empiezan a doler las rodillas. Otros cuando entienden cómo funciona la declaración de renta. Yo lo descubrí una tarde cualquiera, escuchando a una amiga contar, por décima vez, que estaba completamente tragada de un tipo que acababa de salir del colegio. Bueno… del colegio no. Pero casi. Ella ya había pasado los treinta. Él tenía dieciocho. Todavía me acuerdo de la cara con la que soltó el dato. Era esa mezcla entre emoción y culpa que uno pone cuando sabe que el grupo de amigos está a punto de juzgarlo.…
-
¿Será que tengo cara de daña relaciones?
Una confesión íntima y brutalmente honesta sobre los celos, el control y el karma. Reflexión editorial para quienes alguna vez confundieron el amor con vigilancia emocional.
-
Aprendí a leer los recibos después de caer en DataCrédito por $380
Vivir solo es increíble... hasta que llegan los recibos. Te cuento cómo casi me embargan por $380 y qué deberías saber para que no te pase lo mismo.
-
¿Y si no soy el sexy… pero sí el interesante?
No todos los hombres se sienten irresistibles, y está bien. Esta columna reflexiona con humor y sinceridad sobre qué es “ser sexy” en tiempos de músculos, filtros y autoestima frágil.
-
¿Y si el cepillo de dientes era una señal de abandono, no de amor?
¿Dejaron un cepillo en tu baño y nunca volvieron? Esta es la historia de por qué el amor no se mide en gestos simbólicos sino en acciones reales.
-
¿En qué momento pasamos de ser jóvenes a convertirnos en “señores”?
La delgada línea entre sentirse joven y que te digan “señor” sin anestesia. Una reflexión divertida sobre crecer, soltar y reírse de lo inevitable.



























