Manual de tusas (no pedido, pero necesario): lo que aprendí llorando con helado y sin dignidad
Dicen que las rupturas son aprendizajes disfrazados de catástrofes. Que cada tusa te deja más fuerte, más sabio, más… resiliente (qué palabra tan de coaching barato). Pero la verdad es que cuando te rompen el corazón, no estás pensando en tu “versión mejorada” ni en el crecimiento emocional. Estás en pijama, viendo series que antes veían juntos, comiendo como si el dulce fuera terapia y preguntándote por qué carajos no viste las red flags a tiempo.
A mí me ha pasado más de una vez. Y aunque ahora pueda escribirlo con sarcasmo y algo de paz, en su momento cada ruptura fue un pequeño apocalipsis sentimental. Así que, por si sirve de algo, aquí te va mi colección de tusas memorables, con moraleja incluida (y sin la música de Arjona de fondo, porque respeto tu salud mental).
1. Mi primera tusa: El festival del autoengaño
Casi cinco años de relación y terminamos como quien cancela una suscripción de streaming: sin drama, pero con resentimiento pasivo-agresivo. Me repetí mil veces que nadie más iba a soportar mis manías ni iba a querer esta “personalidad intensa” (léase: codependiente nivel Dios). Así que seguí ahí, tragándome desprecios con sabor a “te lo digo por tu bien”, porque creía que eso era amor. Spoiler: no lo era. Y uno no debería necesitar terapia para superar a alguien con quien durmió cinco años. Pero aquí estamos.
2. La segunda: entre lentejas y el infierno compartido Nos fuimos a vivir juntos a los dos meses. Romanticismo impulsivo con aroma a pobreza. El menú semanal era lentejas, arroz y peleas por la loza sucia. Vivir en pareja sin plata es como armar un mueble sin instrucciones: puede salir bien, pero lo más probable es que termines con una tabla suelta y una herida emocional. Yo salí huyendo a Bogotá, con una maleta, dos deudas y un nuevo mantra: “No hay amor que aguante tres días sin papel higiénico.”
3. La tercera: el desastre eras tú (y también yo)
Esta no fue una tusa, fue una humillación con plot twist. Estaba perdido en la vida, emocionalmente en crisis, y me metí en una relación esperando que el otro me salvara. Mala idea. Terminaron poniéndome cachos y diciéndome que fue por mi culpa. Yo me lo creí, claro, porque uno en ese estado se compra cualquier cuento. A ese Mateo confundido le diría hoy: “Cuando alguien te traiciona y encima te culpa, no es amor, es gaslighting con besos.”
4. La cuarta: el amor imaginario
Salía con alguien que recién había salido de una relación. Traducción: yo era el curita emocional, el intermedio entre su ex y su futuro nuevo amor. Me convertí sin darme cuenta en su terapeuta, su chofer, su diseñador gráfico. Era más su community manager que su pareja. Pero ahí seguía, dándole like a nuestra fantasía compartida. Consejo de amigo: si tu relación necesita más estrategia que cariño, sal de ahí antes de que termines planificando sus cumpleaños mientras lloras en la ducha.
Bonus track: las pseudo-relaciones que también duelen
Sí, esas que nunca se oficializaron pero te dejaron más confundido que si sí. Porque la ilusión también duele. Esas historias a medio hacer, donde uno se imagina futuros que jamás llegarán, también dejan huella. No son tusas “oficiales”, pero sí cicatrices pequeñitas que te enseñan a no lanzarte al vacío con alguien que solo quería pasar el rato.
¿Y qué aprendí de todo esto?
Que el amor no es un premio por buen comportamiento. No tienes que convertirte en otra persona para que alguien te quiera. Que si hay que forzar las cosas, ya perdiste. Y que nadie te salva más que tú.
Hoy estoy bien, porque al fin entendí que quererme no es negociable. Y aunque no quiero volver a pasar por otra tusa, al menos ahora sé que, si toca, voy a salir con dignidad. O mínimo con buenos stories.
También te puede interesar
Ignoré las señales… hasta que colapsé
18 de noviembre de 2024
Del caos a la calma: mi detox de 14 días con Be Innergy que cambió todo
16 de octubre de 2024
Buenos días estoy pasando por una tusa pero siento que fue si fuera toda una vida y tan solo fue un mes es difícil tomar la decisión de no hablarle más sobretodo porque hay una enfermedad compleja de por medio no quería lastimarlo pero el fue que dijo no más y no fue sincero desde el día uno se disfrazo de palabras bonitas,regalos y yo ahí como estúpida cai y fue muy feo porque mi parcial fue terrible entonces yo no estaba lista para una relación y el debía aprender a recibir amor y gracias esto inspira mucho