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La decisión más difícil no es irse de la casa. Es aceptar que ya es hora.
Durante mucho tiempo pensé que algún día iba a existir el momento perfecto para irme de mi casa. Imaginaba que primero llegaría un buen sueldo, después un apartamento bonito, luego la tranquilidad económica y, cuando todas esas piezas estuvieran en su sitio, simplemente haría una maleta y me iría. La vida, que tiene una forma muy particular de reírse de los planes de uno, decidió que no iba a funcionar así. Nací en Pamplona, crecí en Cúcuta y fue ahí donde entendí que quería trabajar en televisión. Pero también entendí que si me quedaba esperando a que las oportunidades llegaran hasta la puerta de mi casa probablemente iba a pasarme…
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Las mejores decisiones que he tomado empezaron con la opinión de un desconocido
Con los años he aprendido a desconfiar un poquito de las opiniones que vienen de la gente que más me quiere. Suena horrible decirlo así, pero creo que es verdad. No porque tengan malas intenciones. Todo lo contrario. El problema es precisamente ese. Me quieren tanto que, muchas veces, prefieren proteger mis sentimientos antes que decirme una verdad incómoda. Por eso, cada vez que tengo una decisión importante entre las manos, hago algo que antes me parecía rarísimo: busco la opinión de un desconocido. No cualquier desconocido, claro. Hablo de alguien que sepa del tema y que, además, no tenga ningún interés emocional en el resultado. Alguien que no necesite…
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Todos saben que estuve en Protagonistas. Casi nadie sabe que primero me dijeron que no.
Cada cierto tiempo alguien me pregunta por Protagonistas de Nuestra Tele. Hay quienes todavía recuerdan alguna pelea, otros se acuerdan de alguna prueba y nunca falta quien me dice que me conoció por el programa. Siempre sonrío, respondo lo que me preguntan y seguimos hablando. Lo curioso es que casi nadie sabe que esa no fue la primera vez que intenté entrar. Antes de convertirme en concursante fui, simplemente, otro más de la fila. Uno de esos que madrugan convencidos de que la vida les va a cambiar antes de que caiga la noche. Era 2010. Vivía en Bucaramanga y tenía esa peligrosa mezcla de juventud, confianza e ignorancia que…
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Hay decisiones que uno toma sabiendo que van a salir mal
Hay un momento muy extraño antes de cometer un error. Dura apenas unos segundos, pero todos lo hemos vivido. Es ese instante en el que uno ya sabe exactamente cómo va a terminar la historia y, aun así, sigue adelante. No porque le falte información. Todo lo contrario. Ya hizo las cuentas. Ya imaginó la conversación. Ya ensayó el arrepentimiento. Incluso alcanzó a visualizar el totazo. Pero ahí va. Como si la terquedad tuviera más fuerza que el sentido común. Con los años descubrí que casi nunca nos equivocamos por sorpresa. Nos equivocamos con premeditación. Uno sabe cuándo ese negocio huele raro, cuándo esa amistad ya no da para más,…
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La última vez casi nunca es la última
Ayer alguien me llamó para contarme una historia que, siendo honestos, ya conocía desde la primera frase. Cambian los nombres, cambian las edades y cambian las ciudades, pero hay conversaciones que llevan décadas repitiéndose exactamente igual. Todo empezó con un «solo quería hablar». Yo todavía no conozco a la primera persona que haya pronunciado esa frase después de una ruptura queriendo únicamente conversar. Habían terminado hacía un tiempo, pero todavía quedaban demasiadas cosas sin decir. O eso creía una de las dos personas. La visita empezó con café, siguió con recuerdos, después aparecieron las lágrimas y, cuando se dieron cuenta, estaban otra vez en el mismo lugar donde tantas veces…
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Durante años pensé que tenía muy mala suerte en el amor. Después entendí que el problema era otro.
Hay recuerdos que uno preferiría dejar archivados para siempre. El mío tiene mas de veinte años, un pupitre de colegio y un beso tan desastroso que todavía estoy convencido de que fui un daño colateral. No era el protagonista de la escena. Era el compañero que estaba al lado cuando alguien decidió repartir besos con la misma precisión con la que un aspersor riega un jardín. Mi primer beso no tuvo música, ni mariposas en el estómago, ni una historia bonita para contar. Tuvo baba. Muchísima baba. Y la incómoda sensación de que aquella experiencia habría sido exactamente igual si yo hubiera sido otra persona… o el pupitre. Después de…
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No creo en el horóscopo. Igual lo leí.
Hoy hice algo que llevaba años sin hacer. Leí el horóscopo. Ni siquiera sé por qué. No estaba buscando una respuesta trascendental ni esperaba que un párrafo escondido entre los signos del zodiaco fuera a poner orden en mi vida. Simplemente lo abrí. Supongo que todos, de vez en cuando, sentimos la tentación de creer que alguien entiende un poquito mejor este desorden que nosotros. Lo realmente preocupante vino después. El horóscopo de Capricornio advertía que esa semana podría aparecer un dolor fuerte en las manos. Me asusté. Llevo meses con molestias en la mano derecha. Durante unos segundos pensé que tal vez había vivido cuarenta años engañado y que,…
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Hay una mentira que todos nos contamos después de los treinta
Durante muchos años estuve convencido de que crecer servía para algo más que pagar impuestos y empezar a decir frases como «prefiero un buen desayuno que salir de fiesta». También creía que la experiencia sentimental funcionaba como una vacuna. Que después de suficientes decepciones uno aprendía a reconocer las señales, dejaba de idealizar personas y, sobre todo, dejaba de hacerse películas mentales después de una primera cita. Era una teoría preciosa. El problema es que nunca conocí a nadie capaz de demostrarla. Hace unos días alguien me llamó para pedirme un consejo. O eso creía esa persona. Yo, en cambio, sospeché desde el primer minuto que no estaba buscando una…
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Los Fuegos BBQ: una buena excusa para salir de Bogotá
Ubicación: Vía La Calera, Cundinamarca. Hay días en los que uno no está buscando el mejor restaurante del país. Lo único que quiere es salir de Bogotá un rato, respirar un aire distinto y almorzar sin sentir que el siguiente compromiso ya lo está esperando. Para esos días existen lugares como Los Fuegos BBQ. El restaurante tiene algo que la ciudad ya casi no nos permite: espacio. Desde que uno llega entiende que aquí el plan no consiste únicamente en sentarse a comer. Las mesas están bien distribuidas, hay naturaleza alrededor y el ritmo cambia casi de inmediato. Es de esos lugares donde el almuerzo termina convirtiéndose en una sobremesa…
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Nunca quise llenar el apartamento de plantas. Quería sentir que podía respirar.
Nunca he entendido esa obsesión que tiene la gente con las plantas. O mejor dicho… no la entendía. Me parecían bonitas, sí. Pero hasta ahí. Un adorno más. Como una lámpara bien escogida o un cuadro que combina con el sofá. Si alguien me hubiera dicho hace unos años que iba a pasar una tarde entera moviendo una matera veinte centímetros porque «ahí le entra mejor la luz», probablemente me habría reído. Y aquí estoy. Lo más chistoso es que esto no empezó porque quisiera volverme jardinero. Empezó porque un día me cansé de sentir que mi apartamento era el lugar donde dormía. Nada más. Llegaba, dejaba las llaves, prendía…


























