PARA SENTIR
Historias que te atraviesan. Reflexiones que no sabías que necesitabas. En esta sección nos ponemos personales. “Para Sentir” es ese rincón donde hablamos de lo que no siempre se dice en voz alta: crecer, equivocarse, soltar, sanar, volver a empezar. Columnas escritas como si estuviéramos tomando un café con alguien que te entiende. Porque a veces, leer algo que te representa es justo lo que necesitas para sentirte menos solo.
-
Todos saben que estuve en Protagonistas. Casi nadie sabe que primero me dijeron que no.
Cada cierto tiempo alguien me pregunta por Protagonistas de Nuestra Tele. Hay quienes todavía recuerdan alguna pelea, otros se acuerdan de alguna prueba y nunca falta quien me dice que me conoció por el programa. Siempre sonrío, respondo lo que me preguntan y seguimos hablando. Lo curioso es que casi nadie sabe que esa no fue la primera vez que intenté entrar. Antes de convertirme en concursante fui, simplemente, otro más de la fila. Uno de esos que madrugan convencidos de que la vida les va a cambiar antes de que caiga la noche. Era 2010. Vivía en Bucaramanga y tenía esa peligrosa mezcla de juventud, confianza e ignorancia que…
-
Hay decisiones que uno toma sabiendo que van a salir mal
Hay un momento muy extraño antes de cometer un error. Dura apenas unos segundos, pero todos lo hemos vivido. Es ese instante en el que uno ya sabe exactamente cómo va a terminar la historia y, aun así, sigue adelante. No porque le falte información. Todo lo contrario. Ya hizo las cuentas. Ya imaginó la conversación. Ya ensayó el arrepentimiento. Incluso alcanzó a visualizar el totazo. Pero ahí va. Como si la terquedad tuviera más fuerza que el sentido común. Con los años descubrí que casi nunca nos equivocamos por sorpresa. Nos equivocamos con premeditación. Uno sabe cuándo ese negocio huele raro, cuándo esa amistad ya no da para más,…
-
La última vez casi nunca es la última
Ayer alguien me llamó para contarme una historia que, siendo honestos, ya conocía desde la primera frase. Cambian los nombres, cambian las edades y cambian las ciudades, pero hay conversaciones que llevan décadas repitiéndose exactamente igual. Todo empezó con un «solo quería hablar». Yo todavía no conozco a la primera persona que haya pronunciado esa frase después de una ruptura queriendo únicamente conversar. Habían terminado hacía un tiempo, pero todavía quedaban demasiadas cosas sin decir. O eso creía una de las dos personas. La visita empezó con café, siguió con recuerdos, después aparecieron las lágrimas y, cuando se dieron cuenta, estaban otra vez en el mismo lugar donde tantas veces…
-
Durante años pensé que tenía muy mala suerte en el amor. Después entendí que el problema era otro.
Hay recuerdos que uno preferiría dejar archivados para siempre. El mío tiene mas de veinte años, un pupitre de colegio y un beso tan desastroso que todavía estoy convencido de que fui un daño colateral. No era el protagonista de la escena. Era el compañero que estaba al lado cuando alguien decidió repartir besos con la misma precisión con la que un aspersor riega un jardín. Mi primer beso no tuvo música, ni mariposas en el estómago, ni una historia bonita para contar. Tuvo baba. Muchísima baba. Y la incómoda sensación de que aquella experiencia habría sido exactamente igual si yo hubiera sido otra persona… o el pupitre. Después de…
-
Hay una mentira que todos nos contamos después de los treinta
Durante muchos años estuve convencido de que crecer servía para algo más que pagar impuestos y empezar a decir frases como «prefiero un buen desayuno que salir de fiesta». También creía que la experiencia sentimental funcionaba como una vacuna. Que después de suficientes decepciones uno aprendía a reconocer las señales, dejaba de idealizar personas y, sobre todo, dejaba de hacerse películas mentales después de una primera cita. Era una teoría preciosa. El problema es que nunca conocí a nadie capaz de demostrarla. Hace unos días alguien me llamó para pedirme un consejo. O eso creía esa persona. Yo, en cambio, sospeché desde el primer minuto que no estaba buscando una…
-
Hay personas a las que nunca deberías preguntar cómo están
A mí me enseñaron una cosa muy sencilla desde chiquito: salude. No importa si entra a un ascensor, a una oficina o a una tienda de barrio. Uno saluda. Me parece de una grosería impresionante esa gente que entra con cara de pocos amigos, mira el techo, el piso, el celular, cualquier cosa con tal de evitar un simple «buenos días». Hasta ahí todo bien. El problema es que con los años descubrí que ser educado también tiene sus riesgos. Porque uno cree que preguntar «¿cómo estás?» es una formalidad. Una pregunta de cortesía. Algo que se responde con un «bien, gracias» y seguimos cada uno con su vida. Pero…
-
Descubrí que la pijama también dice quién eres
Hay una teoría completamente absurda que llevo días pensando y que siempre vuelve a mi cabeza cada vez que tiembla: uno puede saber muchas cosas de una persona por la pijama con la que salió corriendo del edificio. Hasta ese momento, la pijama vive una existencia bastante tranquila. Es una prenda privada. Nadie la juzga. Nadie la ve. Uno se acuesta convencido de que esa combinación de camiseta vieja y pantaloneta sobrevivirá en el anonimato. Hasta que la tierra decide moverse. Ahí sí se acabó la intimidad. De un momento a otro, todos terminamos en la calle, despeinados, con cara de susto y vestidos exactamente como juramos que nadie nos…
-
La primera vez que me sentí viejo fue por culpa de un pelado de 18 años
Todos tenemos una historia que nos obliga a aceptar que el tiempo pasó. Hay gente que lo descubre cuando le empiezan a doler las rodillas. Otros cuando entienden cómo funciona la declaración de renta. Yo lo descubrí una tarde cualquiera, escuchando a una amiga contar, por décima vez, que estaba completamente tragada de un tipo que acababa de salir del colegio. Bueno… del colegio no. Pero casi. Ella ya había pasado los treinta. Él tenía dieciocho. Todavía me acuerdo de la cara con la que soltó el dato. Era esa mezcla entre emoción y culpa que uno pone cuando sabe que el grupo de amigos está a punto de juzgarlo.…
-
El recibo más caro que he pagado este año
La semana pasada me llegó una notificación del banco y, por un segundo, pensé: «¿Ahora qué hice?». Porque llegar a cierta edad tiene esa particularidad. Uno ya no recibe mensajes del banco con ilusión. Uno los abre con la misma actitud con la que se abre un examen médico. Entré a la aplicación y ahí estaba el cobro. La renovación de mi blog. No les voy a decir cuánto fue porque todavía no estoy listo para revivir ese trauma. Digamos que durante unos cinco minutos empecé a hacer cuentas de todo lo que hubiera podido comprar con esa plata. Mi lado dramático incluso alcanzó a pensar: «con razón no me…
-
Carta abierta a un soltero desesperado (de parte de uno que ya pasó por ahí)
Una carta íntima y brutalmente honesta para ese soltero que siente que todo le sale mal. Porque yo también fui #ModoSD y entendí que no siempre se trata de estar solo… sino de sentirse incompleto.

























