-
Las peores citas de mi vida siempre fueron con las personas que más me gustaban
Hay algo profundamente injusto en las primeras citas. Uno pasa años aprendiendo a conversar, a hacer reír a la gente y a desenvolverse con naturalidad… hasta que aparece alguien que realmente le interesa. Ese día, todo ese entrenamiento desaparece como por arte de magia. No sé si sea ansiedad, exceso de entusiasmo o una extraña necesidad de impresionar. Lo único que sé es que, cuando alguien de verdad me gustaba, mi cuerpo parecía entrar en modo sabotaje. Me volvía torpe. Derramaba la copa de vino, decía cosas que no quería decir o me quedaba pensando tanto en la siguiente frase que dejaba de escuchar la conversación. Era como si una…
-
La peor versión de mí siempre aparecía después de una ruptura
Hay una versión de mí que espero no volver a conocer nunca. No era mala persona. Tampoco era violenta por naturaleza. Era, sencillamente, un hombre convencido de que sufrir mucho era la prueba irrefutable de que había amado mucho. Y como estaba tan convencido de eso, convertía cada ruptura en una producción de Hollywood con presupuesto ilimitado. Yo no tenía tusas. Yo organizaba temporadas completas. Hoy me da risa contarlo, pero en ese momento hablaba completamente en serio. Si una relación se terminaba, yo asumía que mi obligación era destruirme emocionalmente hasta que el universo entendiera el mensaje. Lloraba, dejaba de comer, dormía poco, escuchaba la misma canción cincuenta veces…
-
La última vez casi nunca es la última
Ayer alguien me llamó para contarme una historia que, siendo honestos, ya conocía desde la primera frase. Cambian los nombres, cambian las edades y cambian las ciudades, pero hay conversaciones que llevan décadas repitiéndose exactamente igual. Todo empezó con un «solo quería hablar». Yo todavía no conozco a la primera persona que haya pronunciado esa frase después de una ruptura queriendo únicamente conversar. Habían terminado hacía un tiempo, pero todavía quedaban demasiadas cosas sin decir. O eso creía una de las dos personas. La visita empezó con café, siguió con recuerdos, después aparecieron las lágrimas y, cuando se dieron cuenta, estaban otra vez en el mismo lugar donde tantas veces…
-
Durante años pensé que tenía muy mala suerte en el amor. Después entendí que el problema era otro.
Hay recuerdos que uno preferiría dejar archivados para siempre. El mío tiene mas de veinte años, un pupitre de colegio y un beso tan desastroso que todavía estoy convencido de que fui un daño colateral. No era el protagonista de la escena. Era el compañero que estaba al lado cuando alguien decidió repartir besos con la misma precisión con la que un aspersor riega un jardín. Mi primer beso no tuvo música, ni mariposas en el estómago, ni una historia bonita para contar. Tuvo baba. Muchísima baba. Y la incómoda sensación de que aquella experiencia habría sido exactamente igual si yo hubiera sido otra persona… o el pupitre. Después de…
-
Hay una mentira que todos nos contamos después de los treinta
Durante muchos años estuve convencido de que crecer servía para algo más que pagar impuestos y empezar a decir frases como «prefiero un buen desayuno que salir de fiesta». También creía que la experiencia sentimental funcionaba como una vacuna. Que después de suficientes decepciones uno aprendía a reconocer las señales, dejaba de idealizar personas y, sobre todo, dejaba de hacerse películas mentales después de una primera cita. Era una teoría preciosa. El problema es que nunca conocí a nadie capaz de demostrarla. Hace unos días alguien me llamó para pedirme un consejo. O eso creía esa persona. Yo, en cambio, sospeché desde el primer minuto que no estaba buscando una…
-
La primera vez que me sentí viejo fue por culpa de un pelado de 18 años
Todos tenemos una historia que nos obliga a aceptar que el tiempo pasó. Hay gente que lo descubre cuando le empiezan a doler las rodillas. Otros cuando entienden cómo funciona la declaración de renta. Yo lo descubrí una tarde cualquiera, escuchando a una amiga contar, por décima vez, que estaba completamente tragada de un tipo que acababa de salir del colegio. Bueno… del colegio no. Pero casi. Ella ya había pasado los treinta. Él tenía dieciocho. Todavía me acuerdo de la cara con la que soltó el dato. Era esa mezcla entre emoción y culpa que uno pone cuando sabe que el grupo de amigos está a punto de juzgarlo.…
-
Carta abierta a un soltero desesperado (de parte de uno que ya pasó por ahí)
Una carta íntima y brutalmente honesta para ese soltero que siente que todo le sale mal. Porque yo también fui #ModoSD y entendí que no siempre se trata de estar solo… sino de sentirse incompleto.
-
¿Será que tengo cara de daña relaciones?
Una confesión íntima y brutalmente honesta sobre los celos, el control y el karma. Reflexión editorial para quienes alguna vez confundieron el amor con vigilancia emocional.
-
¿Y si el cepillo de dientes era una señal de abandono, no de amor?
¿Dejaron un cepillo en tu baño y nunca volvieron? Esta es la historia de por qué el amor no se mide en gestos simbólicos sino en acciones reales.
-
“Mi primer amor me quería… pero solo para hacerle las tareas”
Descubre cómo una historia de amor escolar terminó en friendzone con tareas incluidas. Una editorial honesta, divertida y muy real.
























