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La adultez no eliminó mis miedos. Solo les cambió el nombre.
El otro día pasé por uno de esos parques donde la gente hace fila para entrar a una casa del terror. Afuera se escuchaban gritos, risas nerviosas y personas saliendo con esa mezcla extraña entre alivio y vergüenza. Mientras los veía, pensé que quizá ya no soy el público objetivo de esas atracciones. No porque me haya vuelto más valiente. Al contrario. Creo que nunca había tenido tantos motivos para asustarme. Lo único que cambió es que los monstruos dejaron de usar máscaras. Cuando era niño tenía miedo de apagar la luz y que algo saliera de debajo de la cama. Hoy apago la luz sin problema. Lo que me…
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Estar solo y estar disponible no son la misma cosa
Durante mucho tiempo pensé que la gente empezaba una relación el día que conocía a alguien. Hoy creo que las relaciones empiezan mucho antes. Empiezan el día en que uno vuelve a estar disponible. Y no estoy hablando del estado civil. Estoy hablando de otra cosa. Hay personas que llevan años solteras y siguen profundamente ocupadas con alguien que ya no está. También existen quienes tienen toda la intención de enamorarse, salen a citas, descargan aplicaciones, responden mensajes y, aun así, no dejan entrar a nadie porque todavía están ocupados resolviendo conversaciones viejas, decepciones antiguas o expectativas que nunca se cumplieron. Uno cree que está buscando pareja cuando, en realidad,…
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El artículo que escribió mi yo de veintitantos me dio más risa que vergüenza
Hace unos días me encontré un texto que escribí hace muchos años. Era una lista larguísima de cosas que no quería que me regalaran de cumpleaños. Lo leí completo y me sorprendió descubrir dos cosas. La primera, que sigo sin entender por qué alguien regalaría un perro de porcelana a una persona que llevaba semanas diciendo que quería uno de verdad. Y la segunda, que el tipo que escribió ese artículo estaba mucho más preocupado por los regalos que por el cumpleaños. No lo juzgo. Tenía la edad para pensar así. Además, el artículo tenía argumentos sólidos. Las flores me parecían un desperdicio porque nunca entendí la lógica de regalar…
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Las mejores decisiones que he tomado empezaron con la opinión de un desconocido
Con los años he aprendido a desconfiar un poquito de las opiniones que vienen de la gente que más me quiere. Suena horrible decirlo así, pero creo que es verdad. No porque tengan malas intenciones. Todo lo contrario. El problema es precisamente ese. Me quieren tanto que, muchas veces, prefieren proteger mis sentimientos antes que decirme una verdad incómoda. Por eso, cada vez que tengo una decisión importante entre las manos, hago algo que antes me parecía rarísimo: busco la opinión de un desconocido. No cualquier desconocido, claro. Hablo de alguien que sepa del tema y que, además, no tenga ningún interés emocional en el resultado. Alguien que no necesite…
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Hay decisiones que uno toma sabiendo que van a salir mal
Hay un momento muy extraño antes de cometer un error. Dura apenas unos segundos, pero todos lo hemos vivido. Es ese instante en el que uno ya sabe exactamente cómo va a terminar la historia y, aun así, sigue adelante. No porque le falte información. Todo lo contrario. Ya hizo las cuentas. Ya imaginó la conversación. Ya ensayó el arrepentimiento. Incluso alcanzó a visualizar el totazo. Pero ahí va. Como si la terquedad tuviera más fuerza que el sentido común. Con los años descubrí que casi nunca nos equivocamos por sorpresa. Nos equivocamos con premeditación. Uno sabe cuándo ese negocio huele raro, cuándo esa amistad ya no da para más,…
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Durante años pensé que tenía muy mala suerte en el amor. Después entendí que el problema era otro.
Hay recuerdos que uno preferiría dejar archivados para siempre. El mío tiene mas de veinte años, un pupitre de colegio y un beso tan desastroso que todavía estoy convencido de que fui un daño colateral. No era el protagonista de la escena. Era el compañero que estaba al lado cuando alguien decidió repartir besos con la misma precisión con la que un aspersor riega un jardín. Mi primer beso no tuvo música, ni mariposas en el estómago, ni una historia bonita para contar. Tuvo baba. Muchísima baba. Y la incómoda sensación de que aquella experiencia habría sido exactamente igual si yo hubiera sido otra persona… o el pupitre. Después de…
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No creo en el horóscopo. Igual lo leí.
Hoy hice algo que llevaba años sin hacer. Leí el horóscopo. Ni siquiera sé por qué. No estaba buscando una respuesta trascendental ni esperaba que un párrafo escondido entre los signos del zodiaco fuera a poner orden en mi vida. Simplemente lo abrí. Supongo que todos, de vez en cuando, sentimos la tentación de creer que alguien entiende un poquito mejor este desorden que nosotros. Lo realmente preocupante vino después. El horóscopo de Capricornio advertía que esa semana podría aparecer un dolor fuerte en las manos. Me asusté. Llevo meses con molestias en la mano derecha. Durante unos segundos pensé que tal vez había vivido cuarenta años engañado y que,…
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La primera vez que me sentí viejo fue por culpa de un pelado de 18 años
Todos tenemos una historia que nos obliga a aceptar que el tiempo pasó. Hay gente que lo descubre cuando le empiezan a doler las rodillas. Otros cuando entienden cómo funciona la declaración de renta. Yo lo descubrí una tarde cualquiera, escuchando a una amiga contar, por décima vez, que estaba completamente tragada de un tipo que acababa de salir del colegio. Bueno… del colegio no. Pero casi. Ella ya había pasado los treinta. Él tenía dieciocho. Todavía me acuerdo de la cara con la que soltó el dato. Era esa mezcla entre emoción y culpa que uno pone cuando sabe que el grupo de amigos está a punto de juzgarlo.…
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El recibo más caro que he pagado este año
La semana pasada me llegó una notificación del banco y, por un segundo, pensé: «¿Ahora qué hice?». Porque llegar a cierta edad tiene esa particularidad. Uno ya no recibe mensajes del banco con ilusión. Uno los abre con la misma actitud con la que se abre un examen médico. Entré a la aplicación y ahí estaba el cobro. La renovación de mi blog. No les voy a decir cuánto fue porque todavía no estoy listo para revivir ese trauma. Digamos que durante unos cinco minutos empecé a hacer cuentas de todo lo que hubiera podido comprar con esa plata. Mi lado dramático incluso alcanzó a pensar: «con razón no me…
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Carta abierta a un soltero desesperado (de parte de uno que ya pasó por ahí)
Una carta íntima y brutalmente honesta para ese soltero que siente que todo le sale mal. Porque yo también fui #ModoSD y entendí que no siempre se trata de estar solo… sino de sentirse incompleto.
























