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La cocina dejó de ser el lugar donde preparaba comida. Se convirtió en el lugar donde ordeno mi cabeza.
Hay días en los que llego a la casa con la cabeza completamente llena. Mensajes sin responder, reuniones, ideas para el blog, programas de radio, pendientes, correos… y, aun así, antes de sentarme en el sofá hago exactamente lo mismo: me amarro el delantal, saco una tabla de madera y empiezo a picar algo. Todavía me sorprende descubrir que uno de los momentos más tranquilos de mi día ocurre precisamente ahí, en la cocina. Si alguien me hubiera dicho hace unos años que terminaría disfrutando cocinar, probablemente me habría reído. No porque me pareciera una mala idea, sino porque estaba convencido de que yo pertenecía a ese grupo de personas…
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El artículo que escribió mi yo de veintitantos me dio más risa que vergüenza
Hace unos días me encontré un texto que escribí hace muchos años. Era una lista larguísima de cosas que no quería que me regalaran de cumpleaños. Lo leí completo y me sorprendió descubrir dos cosas. La primera, que sigo sin entender por qué alguien regalaría un perro de porcelana a una persona que llevaba semanas diciendo que quería uno de verdad. Y la segunda, que el tipo que escribió ese artículo estaba mucho más preocupado por los regalos que por el cumpleaños. No lo juzgo. Tenía la edad para pensar así. Además, el artículo tenía argumentos sólidos. Las flores me parecían un desperdicio porque nunca entendí la lógica de regalar…
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Receta: Grecia se coló en mi cocina
Aprende a preparar un gyro bowl estilo griego usando ingredientes colombianos. Una receta sabrosa, práctica y perfecta para cocinar sin pasaporte.
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Vivir solo sin volverte loco: mi método para no terminar hablándole al gato (o al portero)
Vivir solo puede sonar liberador, pero también puede hacerte hablar con tu gato o llorar frente al lavaplatos. Aquí te cuento cómo manejo la soledad sin perder la cabeza (ni el estilo).
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Aprendí a leer los recibos después de caer en DataCrédito por $380
Vivir solo es increíble... hasta que llegan los recibos. Te cuento cómo casi me embargan por $380 y qué deberías saber para que no te pase lo mismo.
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Aprendí a cocinar porque me estaba muriendo… y no solo de hambre: 5 cosas que entendí tarde
Descubre cómo cocinar puede salvarte de la desgana y el caos de vivir solo. 5 lecciones reales, útiles y sabrosas para empezar sin miedo.
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Receta:Receta: Una pausa marroquí en medio del caos: arroz especiado, carne con canela y salsa de yogur
Le puse canela a la carne molida sin pensarlo mucho. Como cuando uno se lanza a escribirle a alguien que ya no debería. Fue un experimento, pero de esos que salen bien. El sabor me transportó a un lugar que no conocía, pero que igual me recordó algo. Desde ahí, decidí que no iba a seguir comiendo cualquier cosa solo porque estoy apurado o en tupper. Este plato fue un regalo en mitad del día. ¿Por qué me encantó? Porque tiene sabor, intención y un aire de viaje sin salir de casa. El arroz con cúrcuma y zanahoria es reconfortante, la carne con cebolla, pimentón y un toque de canela…
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¿Viajar en bus o sobrevivir con dignidad? Guía para no enloquecer en carretera (y hasta disfrutarlo)
¿Viajar en bus te parece una tortura? Con estos consejos realistas (y con humor), conviértelo en un spa sobre ruedas.
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Todo lo que aprendí con Hábitos Atómicos (para que no tengas que leerlo si no querés)
Lo más útil de Hábitos Atómicos de James Clear explicado sin rodeos. Ideal si ya lo leíste y quieres recordarlo o si nunca lo leíste pero te interesa aplicarlo.
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La carrera que no iba a correr… pero corrí igual
Cómo un reto inesperado me llevó a correr 11 km en el Alto de la Cuchilla sin experiencia previa. Más que deporte: una lección de vida.



























