-
Vivir solo sin volverte loco: mi método para no terminar hablándole al gato (o al portero)
Vivir solo puede sonar liberador, pero también puede hacerte hablar con tu gato o llorar frente al lavaplatos. Aquí te cuento cómo manejo la soledad sin perder la cabeza (ni el estilo).
-
¿Será que ya es hora de irte de la casa de tus papás?
Si ya pagas tu Uber, te fiscalizan la hora y sueñas con tener tu propio baño, probablemente ya es hora de dejar el nido. Aquí las señales (irrefutables) de que tu independencia está tocando la puerta.
-
Cuando se va alguien que no sabe irse del todo
Perder a alguien que te acompañó trece años no es fácil. Esta es una reflexión íntima sobre el duelo, el amor incondicional y el vacío que no se llena con palabras bonitas.







