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Fallarme a mí mismo también estaba en la lista de propósitos
Siempre pensé que en la vida uno se caía por cosas grandes: una ruptura, una tragedia, una noticia que te dejaba viendo la pared. Pero no. La vida adulta me enseñó que lo que de verdad te descompone son los domingos en los que ibas a empezar tu “nueva era”, pero decides no tender la cama, pedir comida por Rappi y revisar si Mercurio está retrógrado como para echarle la culpa a algo. Fue esta semana, una mañana de septiembre, cuando el celular marcó 9 del 9 del 9 (sí, 9 de septiembre, a las 9:09) y me pregunté en voz baja: ¿Qué carajos pasó con mis propósitos de año…
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¿Salir con alguien sin neuronas? Ya lo hice. Una vez
¿Creías que lo más doloroso de Semana Santa era la procesión? Yo viví el verdadero calvario en un café con alguien que parecía sacado de un reality sin guion. Reflexión entre humor y autoconocimiento sobre las citas fallidas y los pecados modernos.
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Mi mamá siempre sabia cuándo me iban a romper el corazón (y yo, como bobo, no le creía)
Tu mamá alguna vez te advirtió sobre alguien y tuvo razón? Esta es una historia de cómo las mamás tienen el radar más preciso para detectar relaciones fallidas antes que uno.
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La vez que “Creep” en jazz me detuvo el corazón
Una versión de “Creep” me llevó a descubrir la voz elegante y nostálgica de Karen Souza. Jazz, covers, y una nueva forma de escuchar lo que ya conocías.
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¿Y si perdonar no tiene nada que ver con el otro, sino con uno mismo?
A veces el perdón no llega de la otra persona, sino de uno mismo. Esta es la historia de una traición, una fiesta inesperada y una lección que tardó cinco años en llegar. Reflexión íntima sobre sanar, dejar ir y empezar de nuevo.













