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La adultez no eliminó mis miedos. Solo les cambió el nombre.
El otro día pasé por uno de esos parques donde la gente hace fila para entrar a una casa del terror. Afuera se escuchaban gritos, risas nerviosas y personas saliendo con esa mezcla extraña entre alivio y vergüenza. Mientras los veía, pensé que quizá ya no soy el público objetivo de esas atracciones. No porque me haya vuelto más valiente. Al contrario. Creo que nunca había tenido tantos motivos para asustarme. Lo único que cambió es que los monstruos dejaron de usar máscaras. Cuando era niño tenía miedo de apagar la luz y que algo saliera de debajo de la cama. Hoy apago la luz sin problema. Lo que me…
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Carta abierta a un soltero desesperado (de parte de uno que ya pasó por ahí)
Una carta íntima y brutalmente honesta para ese soltero que siente que todo le sale mal. Porque yo también fui #ModoSD y entendí que no siempre se trata de estar solo… sino de sentirse incompleto.
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Vivir solo sin volverte loco: mi método para no terminar hablándole al gato (o al portero)
Vivir solo puede sonar liberador, pero también puede hacerte hablar con tu gato o llorar frente al lavaplatos. Aquí te cuento cómo manejo la soledad sin perder la cabeza (ni el estilo).
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Sí, soy una bestia, pero es lo que hay
Todos hemos tenido un momento de “¡mucha bestia!”. Esta reflexión sarcástica sobre los errores que cometemos te hará reír, identificarte y aprender a soltar.










