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Confiar no significa dejar de revisar
Hay un hábito que adopté hace unos años y que, aunque parezca insignificante, me ha evitado más de un dolor de cabeza: siempre reviso el cambio. Siempre. No porque crea que todo el mundo quiera tumbarme. Tampoco porque disfrute desconfiar de la gente. Lo hago porque entendí que confiar y verificar no son enemigos. De hecho, creo que una de las grandes habilidades de la vida adulta consiste precisamente en aprender a hacer las dos cosas al mismo tiempo. Llegué a esa conclusión el día menos pensado. Iba con afán, tomé un taxi y, antes de arrancar, hice la pregunta de siempre: «¿Tiene cambio para un billete de cincuenta?». El…
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La cocina dejó de ser el lugar donde preparaba comida. Se convirtió en el lugar donde ordeno mi cabeza.
Hay días en los que llego a la casa con la cabeza completamente llena. Mensajes sin responder, reuniones, ideas para el blog, programas de radio, pendientes, correos… y, aun así, antes de sentarme en el sofá hago exactamente lo mismo: me amarro el delantal, saco una tabla de madera y empiezo a picar algo. Todavía me sorprende descubrir que uno de los momentos más tranquilos de mi día ocurre precisamente ahí, en la cocina. Si alguien me hubiera dicho hace unos años que terminaría disfrutando cocinar, probablemente me habría reído. No porque me pareciera una mala idea, sino porque estaba convencido de que yo pertenecía a ese grupo de personas…
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La atención también puede convertirse en una adicción
Hace unos días me encontré viendo un video que ni siquiera me estaba gustando. No me estaba enseñando nada. No me estaba haciendo reír. Ni siquiera estaba de acuerdo con lo que estaba viendo. Y, aun así, ahí seguía. Esperando a ver cuál era el siguiente escándalo. Cuando cerré la aplicación me hice una pregunta bastante incómoda: ¿en qué momento dejamos de consumir contenido porque nos aporta algo y empezamos a consumirlo simplemente porque no somos capaces de apartar la mirada? Vivimos en una época donde la atención vale dinero. No es una metáfora. Es un modelo de negocio. Mientras más tiempo pases mirando una pantalla, mejor. Da igual si…
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Ignoré las señales… hasta que colapsé
Estas son las señales que tu cuerpo te da cuando está a punto de colapsar. Aprende a identificar el agotamiento físico y emocional antes de que sea tarde.
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Mi cocina era un depósito de domicilios… hasta que me enseñó a cuidarme mejor
¿Cocinar no es lo tuyo? Yo pensaba igual. Hasta que descubrí que hacerlo puede ser un acto de autocuidado más que de habilidad. Aquí te cuento cómo empecé y lo que aprendí.













