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El recibo más caro que he pagado este año
La semana pasada me llegó una notificación del banco y, por un segundo, pensé: «¿Ahora qué hice?». Porque llegar a cierta edad tiene esa particularidad. Uno ya no recibe mensajes del banco con ilusión. Uno los abre con la misma actitud con la que se abre un examen médico. Entré a la aplicación y ahí estaba el cobro. La renovación de mi blog. No les voy a decir cuánto fue porque todavía no estoy listo para revivir ese trauma. Digamos que durante unos cinco minutos empecé a hacer cuentas de todo lo que hubiera podido comprar con esa plata. Mi lado dramático incluso alcanzó a pensar: «con razón no me…


