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Nadie toma buenas decisiones cinco minutos después de descubrir una infidelidad
Hay personas que creen que uno descubre una infidelidad y, automáticamente, se convierte en un adulto racional. Que respira profundo, pide una explicación, escucha las dos versiones de la historia, agradece el tiempo compartido y se retira con una dignidad tan impecable que Netflix debería comprar los derechos. Mentiras. Yo no sé quién inventó esa fantasía, pero claramente nunca le habían roto el corazón. Lo primero que hace el cerebro cuando descubre una traición no es pensar. Es incendiarse. Y cuando la cabeza se prende en llamas, uno no toma decisiones: uno reacciona. Es una diferencia enorme. Hay quienes llaman veinte veces seguidas. Otros salen manejando sin saber para dónde…


