PARA SENTIR

Ni el Photoshop salva a un bobo con labia babosa

Nada peor que un bobo con conocimientos de Photoshop.

Fue lo primero que le solté a Ana, mientras ella, con la dignidad hecha trizas, se bebía el vaso de agua que me pidió apenas entró a mi apartamento.

—Es que ni siquiera parecen editadas las fotos. No puedo ser tan de malas en la vida —se lamentaba, como quien acaba de ser estafada por una pirámide emocional.

Y, para ser justos, el tipo en Instagram se veía casi perfecto: sonrisa de galán de telenovela, mandíbula tallada con esmero y un dominio del ángulo que ni Annie Leibovitz en su mejor época. Hasta a mí me dieron ganas de preguntarle qué app usaba.

Con la desconfianza de quien ya ha visto demasiados milagros digitales, decidí asomarme al balcón. El tipo estaba afuera, esperando a que Ana “recogiera su cargador”. Detalle más falso que influencer diciendo que “le cambió la vida” una botella de agua alcalina.

Y ahí estaba.

Para ser honesto, no era un completo fraude. No era el doble de Chris Hemsworth, pero tenía su tumbao. Algo de lo que prometían las fotos estaba ahí… hasta que abrió la boca.

Miren: yo le perdono los retoques, el filtro Valencia y hasta el DM cursi.
Pero lo que no le perdono, lo que no tiene justificación alguna, es que hablara como flan mal cuajado.

Ana, que aún tenía fe en la especie humana, me miró con desesperación. Y yo, con la crueldad justa, le lancé la mirada de:
“Mamacita, usted se metió en esto sola.”

Yo no sé ustedes, pero mis expectativas se han ido al carajo más de una vez cuando una cara bonita abre la boca… y lo que sale es una sopa de estupideces.
Es fascinante: ¿cómo alguien puede verse tan bien y hablar TAN MAL?
Como si un filtro pudiese compensar la falta de ideas, o de gramática básica.

Al final, Ana salió de la cita con el corazón intacto y la dignidad en recuperación.
Me lo contó después, confesando que casi lo considera…
Hasta que él, con la seguridad de quien cree que está haciendo historia, le dijo:

Beshito, mamashito.

Y ahí sí, ni Photoshop lo salvó.