Sin categoría

El Asesino del Nudo: cuando el verdadero terror está en casa

Vi El Asesino del Nudo (título original: The Clovehitch Killer) gracias a una recomendación que me apareció en redes. Y aunque al principio no sabía bien qué esperar, terminé enganchado en una historia que incomoda más por lo que insinúa que por lo que muestra. Esta no es una película de sustos baratos ni de asesinos con máscaras. Es un thriller que se mete en lo íntimo: la familia.

La premisa es simple pero poderosa: un adolescente empieza a sospechar que su papá, ese hombre correcto, religioso, respetado en la comunidad, podría ser un asesino en serie. Y desde ahí, lo que parece una vida perfecta empieza a agrietarse.

Lo que sí funciona

Lo que más me gustó fue el tono. La película es lenta, pero no aburrida. Construye el suspenso como se deben construir los secretos familiares: con silencios, con miradas, con cosas que no se dicen pero se sienten.

No hay grandes giros de trama, ni persecuciones exageradas. Acá el miedo viene de otro lado: ¿qué pasa cuando la persona que más confías puede ser quien más daño ha hecho?

El recurso del «rewind» —volver a ver escenas desde otra perspectiva— funciona muy bien. Es como si te dijeran: “vos también te tragaste el cuento, pero te faltaba ver esto”.

Las actuaciones son contenidas, sin alardes. Y eso ayuda. No hay drama forzado, solo personas intentando no romperse.

Lo que pudo ser mejor

La segunda mitad pierde un poco de fuerza. Se vuelve más obvia, y algunas decisiones del guion rozan lo inverosímil. El personaje de la chica que acompaña al protagonista tenía potencial, pero se queda a medias. Es de esos personajes que uno siente que podrían haber hecho más, pero no los dejaron.

El final impacta, pero también deja preguntas. No se siente apresurado, pero sí como si no hubieran sabido exactamente cómo cerrar algunas ideas. Aun así, se agradece que no hayan ido por el camino fácil.

¿Vale la pena?

Sí, si te gustan los thrillers que te hacen pensar. Si preferís las historias que inquietan por lo emocional más que por lo sangriento. El Asesino del Nudo se mete con preguntas incómodas: ¿qué harías si tu papá fuera el monstruo? ¿Hasta dónde llega la lealtad familiar?

Le doy un 4.0 de 5. No es perfecta, pero es de esas películas que se quedan en la cabeza un buen rato después.