Feos: la distopía sin sentido que Netflix insiste en recomendarte
Entré a ver Feos básicamente porque Netflix no dejaba de restregármela en la pantalla de inicio. Le di una oportunidad con esa actitud de “vamos a ver qué tan mala es”… y terminó siendo peor de lo que pensaba. La idea de que en un mundo distópico la gente solo puede ser feliz si es físicamente perfecta suena a sátira, pero aquí es tratada con una seriedad absurda que raya en lo ridículo.
No exagero cuando digo que esta película parece salida del cajón de descartes de los guionistas. Y si esto es lo que están aprobando para producir, tal vez Netflix necesita revisar urgente a quién le está firmando cheques.
Lo que se puede rescatar (con esfuerzo)
Hay momentos visuales que funcionan. La dirección de McG tiene experiencia en lo estilizado y eso se nota en algunas escenas: los escenarios futuristas, el diseño del laboratorio, ciertos vestuarios… cumplen. No deslumbran, pero cumplen.
Joey King hace lo que puede con el personaje que le dieron. Ya la hemos visto brillar más en otras producciones, pero aquí está limitada por un guion que no le permite crecer ni emocional ni narrativamente. Laverne Cox interpreta a la villana, y aunque su presencia impone al principio, la historia le juega en contra.
Hay una premisa con potencial: una sociedad que persigue la perfección física como forma de control. Pero eso se queda en la superficie. Nunca exploran realmente las implicaciones. Nunca incomoda. Nunca dice nada.
Lo que no funciona (que es casi todo)
La película es un caos. El guion es flojo, predecible y superficial. El ritmo no engancha, y cuando por fin parece que algo va a pasar… no pasa nada. Personajes entran y salen como si estuvieran improvisando, y las escenas no llevan a ningún lugar emocional o narrativo.
El CGI es sencillamente pobre. Hay momentos que parecen sacados de una serie de 2005 con presupuesto limitado. Si vas a construir una distopía tecnológica, lo mínimo es que se vea coherente. Pero acá nada se siente creíble.
La inclusión, que siempre es bienvenida cuando es genuina, aquí parece metida a la fuerza. No porque haya personajes diversos (que está bien), sino porque están escritos sin profundidad, sin contexto, solo para llenar una cuota. Eso no es inclusión real. Es pereza narrativa.
Y lo más absurdo: el final abierto. Como si de verdad alguien fuera a pedir una secuela de esto.
¿Vale la pena?
No. Feos es una película que no termina de decir nada, no entretiene y no emociona. Su discurso se queda a medio camino, su ritmo se diluye, y al final lo único que logra es hacerte sentir que perdiste casi dos horas viendo una historia que ni siquiera cree en sí misma.
Calificación: 1.5 de 5. Solo la salva el esfuerzo del elenco y un par de ideas que, con otro enfoque, pudieron haber dado para mucho más.


