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Nunca vuelva a decirme: “Tengo a alguien para presentarle”
Si hay una frase que durante años consiguió aterrarme fue: “Tengo a alguien para presentarle”. A mí me decían eso y yo inmediatamente veía el subtítulo: “Siga por este portón, por favor, que ya abrieron el matadero”. Nunca entendí esa necesidad que tiene la gente de emparejar a los demás, especialmente cuando uno está soltero. Es como si vieran una vacante que necesita ser cubierta urgentemente y, por alguna razón, ellos fueran Recursos Humanos. Caí en la trampa durante el cumpleaños de un amigo. Me habían hablado maravillas de una persona que, según ellos, tenía todo para gustarme y, como aparentemente compartir estado civil ya constituye un 80 % de…


