PARA SENTIR

Los tipos de borrachos con los que todos hemos salido (¿o hemos sido?)

En Colombia no necesitamos una excusa para brindar.
Puede ser un cumpleaños, un ascenso, una tusa o simplemente que es viernes. Todo se celebra con una copa en la mano y un brindis entre risas. Pero con tanta celebración, es fácil acabar “poniendo la torta”.

Después de vivir algunas noches memorables y otras más bien vergonzosas, decidí clasificar a los torteros más comunes de nuestra rumba nacional. No lo hago con juicio, sino con cariño. Porque sí, yo también he sido más de uno en distintos momentos.

 


El tortero de chocolate

Es el más meloso de todos. Con dos tragos encima empieza a profesar amor eterno, a abrazar a todo el mundo, a reconciliarse con su ex por WhatsApp y a cantar con el DJ. Termina dormido en una silla, cubierto con la chaqueta de alguien más, y despertando con resaca emocional.


El tortero de frutica picada

No sabe mezclar y su estómago no lo acompaña. Un aguardiente por aquí, una cerveza por allá, y en cuestión de minutos está encerrado en el baño haciendo promesas al inodoro. Si tienes entre 20 y 30 años, te entendemos. Si pasaste de los 30 y aún estás en esta categoría… es hora de replantearte cosas.


El tortero tres leches

La fiesta termina con beso… o algo más. Su energía no se aguanta ni sola, y suele confundir intensidad con conexión. Solo una recomendación: todo con consentimiento, madurez y cuidado. Lo demás, que quede en anécdota.


El tortero bañado en vino

Empieza diciendo que ya superó a su ex. Pero después del tercer trago, está recitando indirectas, mandando notas de voz y llorando con música de despecho. Sus amigos saben que la noche será larga y que terminará viendo las historias del ex con zoom.


El tortero sorpresa

El más impredecible. Puede terminar bailando en una barra, discutiendo con desconocidos o sin ropa en una piscina. Al otro día no recuerda nada, pero es el protagonista de todos los videos del grupo de WhatsApp. Una verdadera caja de Pandora.

 


Y sí, en algún momento todos hemos sido alguno de estos.
Por eso, ahora me estoy considerando “abstemio a ratos”. Me sigo comiendo la torta, pero prefiero evitar los tragos que terminan en confesiones públicas o crisis existenciales.

Porque al final, esto no va de señalar a nadie. Va de saber reírse, pero también de saber cuándo parar.


¿Te identificaste con alguno? ¿Cuál falta en este ranking?
Te leo en los comentarios. Y si tienes una historia épica de fiesta, acá siempre hay espacio para una torta más.

 

¡No Te Pierdas Nada!
Únete a Nuestro Boletín Semanal!

Recibe lo Mejor de MR.Blog Directamente en Tu Bandeja de Entrada