Ansiedad sin filtro: lo que voy a probar para no volverme loco (y de paso ayudarte a ti)
Hay semanas en las que siento que estoy atrapado en un loop mental tipo disco rayado: tengo que hacer esto, me faltó esto otro, voy tarde, esto va a salir mal, no soy suficiente, respira, Mateo, respira. Y mientras mi cabeza juega carrera de Fórmula 1, mi cuerpo solo quiere bajarse del carro.
La ansiedad no es nueva. Pero esta vez no quiero esperar a que “se me pase sola”. Spoiler: no se pasa sola. Así que estoy haciendo algo diferente. No, no me metí a un retiro de meditación en el Eje Cafetero ni me compré velas con olor a paz interior. Solo estoy probando cosas básicas. Reales. Aterrizadas. De esas que uno puede hacer con lo que tiene a la mano y con lo que le queda de cordura.
Y si a mí me sirven, tal vez a ti también:
1. La regla del 5-4-3-2-1 (o cómo decirle a tu mente que no es el fin del mundo)
Cuando mi cabeza va a mil, hago esto:
- Miro cinco cosas.
- Escucho cuatro sonidos.
- Toco tres texturas.
- Huelo dos cosas.
- Y noto un sabor (aunque sea el del café frío que dejé a medias).
Parece tonto, pero es como recordarle al cerebro: “Hola, estás aquí, no en la catástrofe que te estás imaginando.”
2. Cerrar sesión mental (aunque el día haya sido un desastre)
Mi ansiedad laboral no se apaga con el botón del computador. Se queda. Me sigue. Me susurra mientras intento dormir. Por eso ahora escribo, al final del día, tres cosas:
- Algo que logré (así sea “respondí un correo sin llorar”).
- Qué hay que hacer mañana (sin drama).
- Y una frase: «Ya hiciste lo que podías por hoy.»
Después de eso, me prohíbo abrir correos. Intento, al menos.
3. Respirar, pero con método
No el clásico “inhala y exhala y todo es perfecto”. No. Esta técnica se llama box breathing y va así:
4 segundos inhalando
4 segundos aguantando
4 segundos exhalando
4 segundos sin respirar
Se supone que calma el sistema nervioso. Y el mío está en huelga desde hace semanas, así que lo estoy reclutando de vuelta a punta de oxígeno.
4. Hacer una cosa. Solo una.
¿Multitasking? Enemigo público número uno. Si desayuno, desayuno. Si escribo, escribo. Si me pierdo una hora en Instagram viendo cómo decoran neveras en Corea del Sur… lo hago, pero a conciencia. Porque lo que agota no es hacer cosas. Es hacer todo a medias.
Reflexión final (sin promesas mágicas)
No vengo a venderte humo. Esto no es una receta milagrosa ni un curso de transformación de 21 días. Solo son cosas que estoy probando, porque seguir igual no me está funcionando. Y si tú también estás cargando una mente que no para, aquí estoy, intentándolo contigo.
¿Y tú qué haces cuando la ansiedad te saca la piedra? Te leo abajo. Tal vez entre todos encontramos algo que sí sirva.
También te puede interesar
Fallarme a mí mismo también estaba en la lista de propósitos
9 de septiembre de 2025
Madrugar sin sufrir: cómo logré levantarme a las 5 a. m. sin perder el alma (ni el humor)
21 de octubre de 2024
Si lo pones en práctica todos los días funciona, a mi me ha ayudado mucho a aclarar la mente y tomar desiciones más acertadas.