Venom 3: un cierre inesperadamente humano para una trilogía que no prometía tanto
Fui a ver Venom 3: The Last Dance sin muchas expectativas. La verdad, nunca fui fan de la primera. Pero algo me decía que tenía que darle una oportunidad al cierre de esta trilogía, y menos mal lo hice. No sé si fue la música, el caos coreografiado o el carisma absurdo de Tom Hardy… pero salí sorprendido. Esta película no es la clásica historia de superhéroes, y justo por eso funciona.
No sé en qué momento pasé de la risa al nudo en la garganta, pero así fue. Hay una escena con Dancing Queen de fondo que logra algo que pocas películas logran: hacerte reír y al mismo tiempo sentir que estás viendo algo especial. Sí, le estoy diciendo eso a una película de Venom. A veces la vida es rara.
Lo que funciona (y muy bien)
Tom Hardy, sin duda. Esta vez lo vemos más humano, más cansado, más solo. Y eso hace que Eddie Brock se sienta más real. Su relación con Venom ya no es solo comedia absurda, sino una convivencia casi íntima entre dos almas condenadas a entenderse.
La película no para. No hay bajones innecesarios ni escenas de relleno. Y cuando parece que ya viste todo, te lanzan una secuencia donde simbiontes, música disco y destrucción se mezclan con un timing perfecto. Puede sonar ridículo, pero funciona.
La música es otro punto altísimo. No solo por las canciones elegidas, sino por cómo se integran emocionalmente en la historia. Hay una escena que se siente más como videoclip que como cine… y se agradece.
La breve aparición de Knull es una sorpresa para los que seguimos el lore del personaje, y aunque no se desarrolla del todo, abre una puerta interesante para futuros universos (si es que deciden abrirla).
Lo que no cuaja del todo
Los simbiontes secundarios son visualmente llamativos, pero están ahí solo para pelear y desaparecer. No hay desarrollo, no hay contexto, no hay historia. Un desperdicio de personajes que podrían haberle dado más sustancia al conflicto.
Algunas decisiones del segundo acto se sienten genéricas. Como si el guion se hubiera rendido un poco a los clichés del género. También hay momentos donde los aliados de Eddie parecen más extras que personajes. Y aunque eso no arruina la experiencia, sí deja una sensación de que el cierre pudo haber sido aún más redondo.
El final emociona, eso sí. Pero deja algunas preguntas sin responder. No molesta, pero uno no puede evitar sentir que se quedaron cosas en el tintero.
¿Vale la pena verla?
Sí. Y no solo si sos fan del personaje. Esta es una película que combina humor, acción y emoción con un ritmo que no deja respirar… en el buen sentido. Tiene defectos, claro, pero también tiene momentos tan únicos que se te quedan pegados.
Le doy un 4.5 de 5, porque aunque no es perfecta, logra algo que muchas no: entretener, sorprender y cerrar con corazón. Y eso, en este mundo de franquicias recicladas, ya es bastante.


