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El problema de volver con un viejo amor es que uno nunca vuelve con la misma persona
Siempre me ha parecido sospechosa esa frase de «el amor de mi vida». No porque no exista, sino porque casi siempre la pronunciamos muchos años después, cuando la memoria ya hizo lo suyo y empezó a borrar las partes incómodas de la historia. La memoria es tramposa. Tiene la mala costumbre de dejar los besos, las risas y los momentos felices intactos, mientras va desgastando las discusiones, las incompatibilidades y todas esas razones por las que, precisamente, la relación terminó. Con el tiempo uno deja de recordar a la persona y empieza a recordar la versión editada de esa persona. Hace unos días pensé mucho en eso por culpa de…


