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San Gil me dio miedo, hambre y paz (todo en un mismo viaje)
San Gil no era parte del plan. Lo decidí sin pensarlo mucho, como casi todo últimamente. Me fui a escapar un fin de semana… y terminé regresando con el cuerpo cansado, la piel quemada por el sol y una calma interna que hacía rato no sentía. Desde Bucaramanga es un viaje corto; desde Bogotá, más largo. Pero eso no importa tanto. Porque apenas llegás, sentís que el ruido baja, que el aire cambia, que el cuerpo afloja. San Gil tiene esa cosa rara que te quita peso sin que te des cuenta. Aventura sin disfraz No tenés que ser experto en nada. Solo hay que animarse. Yo arranqué con…


