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No toda verdad que conozco me corresponde contarla
Hay verdades que uno cuenta convencido de que está haciendo lo correcto y solo muchos años después se pregunta si, en realidad, estaba haciendo lo correcto para uno mismo. Esa diferencia parece mínima hasta que uno descubre que puede costarle una amistad, una relación o, como me pasó a mí, ambas cosas al mismo tiempo. Yo aprendí eso de una manera bastante cinematográfica. Un amigo se acercó a mí buscando consuelo porque acababan de terminarle una relación de casi dos años y estaba vuelto nada. Según me contó, no había existido una explicación suficientemente clara para la ruptura y eso lo tenía todavía peor, porque cuando a uno lo dejan…


