Llamas de Venganza: cuando el fuego se apaga antes de empezar
Vi Llamas de Venganza por dos razones: el tráiler se veía decente y Zac Efron. Hay algo en su intento de dejar atrás la comedia ligera que siempre me genera curiosidad. Pensé: “Tal vez aquí sí lo logra”. Pero no. La promesa era buena. La ejecución, no tanto.
Esta nueva versión, basada en la novela Ojos de Fuego de Stephen King, venía con el respaldo de Blumhouse y la música de John Carpenter. Tenía todo para funcionar. Pero lo que empezó como una buena idea terminó en una película que se desinfla rápido y no deja mucho para recordar.
Lo que pudo ser (pero no fue)
La premisa tenía potencia: una niña con poderes piroquinéticos, un padre que intenta protegerla, una organización que los persigue. El combo de fantasía con acción funciona cuando se maneja bien. Y Efron hace lo posible por sostener el personaje. De verdad se siente que está intentando. Pero eso no basta.
La ambientación intenta tener ese toque ochentero que tanto está de moda, y la música aporta, en parte, a esa intención. Algunos momentos visuales tienen buena intención. Pero hasta ahí.
Lo que no prende
El guion es flojo. No hay desarrollo emocional profundo, ni un verdadero conflicto interior en los personajes. Lo que debería ser una historia de horror psicológico termina siendo una persecución básica con explosiones esporádicas y poco corazón.
Los efectos especiales no ayudan. En lugar de potenciar la historia, hacen que muchas escenas se vean artificiales o simplemente mal resueltas. Hay momentos donde uno no sabe si está viendo una producción de 2024 o un reboot televisivo mal financiado de los 90.
La comparación con otras adaptaciones de Stephen King es inevitable. Aquí no hay la tensión de Carrie, ni el universo inquietante de It. Solo una historia que no logra encontrar su tono. Y cuando lo intenta, ya es tarde.
¿Vale la pena verla?
Solo si eres muy fan de Zac Efron o si tienes un domingo libre y estás de ánimo para ver una película que entretiene a ratos sin dejar huella. No es un desastre total, pero tampoco es una adaptación que haga justicia al material original.
Calificación: 2.5 de 5.
Una oportunidad perdida. Una historia con fuego interno… que nunca termina de encenderse.


