“SOLOS” en Netflix: cuando ver sufrir a otros en la naturaleza se convierte en terapia emocional
Yo soy ese: el que ve realities sin culpa. Me los como enteros. De talentos, de cocina, de convivencia, de competencia física, de citas, de supervivencia. Me encantan. Me relajan. Me distraen. Y a veces, incluso, me hacen sentir mejor conmigo mismo. Porque una parte muy humana (y bastante retorcida) de mí disfruta viendo a otros sufrir mientras yo estoy tirado en la cama con un snack.
Así fue como terminé viendo SOLOS en Netflix. El algoritmo me lo lanzó como quien dice: “Esto te va a encantar, estás raro últimamente”. Y acertó.
¿Qué tiene SOLOS?
La premisa es sencilla y brutal: diez personas completamente solas, en entornos extremos como la tundra del Ártico o el norte de Mongolia, sobreviviendo sin contacto humano, sin camarógrafos, sin nadie. Solo ellos, sus cámaras, el frío, la comida escasa y una creciente sensación de “¿quién me mandó a hacer esto?”.
Y funciona.
Funciona porque es honesto. Porque no hay actuación. Porque ver cómo alguien desarma un pez con las manos o rompe en llanto porque no ve a nadie hace días, te confronta. Y porque, aceptémoslo, hay algo terapéutico en ver gente valiente (o loca) intentando pescar su cena con un palo mientras uno pide Rappi.
Lo que te engancha (y lo que cansa)
Lo adictivo es la crudeza. Es ver cómo se adaptan, cómo cambian emocionalmente, cómo el hambre y la soledad les sacan verdades. Es casi existencial. Y además, es muy bien producido: los paisajes, la edición, el ritmo… todo te mete ahí.
¿Lo malo? Que después de varias temporadas, el formato se vuelve repetitivo.
Siempre hay alguien que se queda sin fuego. Siempre hay alguien que se rinde por hambre. Siempre hay una cabaña improvisada que se derrumba. Y aunque todo eso es real, también se empieza a sentir un poquito en piloto automático.
También aviso: no es para estómagos sensibles. Las escenas de caza y despiece son tan explícitas como necesarias. Si eres amante de los animales o del veganismo visual, probablemente sufras.
¿Vale la pena?
Sí, pero sabiendo a qué te metes. SOLOS no es entretenimiento para fondo mientras lavas la losa. Es una experiencia cruda, honesta, que exige atención y que a veces incomoda. Pero ahí está su magia.
A mí me gustó. Me hizo pensar. Me entretuvo. Me devolvió un poco de perspectiva. Y me reafirmó algo: yo no duraría ni dos días sin señal de Wi-Fi.
Y está bien.
También te puede interesar
¿Amor y Muerte es el mejor drama de Prime Video o solo una miniserie inflada con buen vestuario?
31 de agosto de 2024
¿Saltburn es una obra maestra erótica o solo una provocación visual? Mi crítica sin filtro
27 de agosto de 2024