ParanoIA en Max: muchas ideas, pocas soluciones
Hay películas que te hacen mirar raro a tu celular. Y otras que hacen que mires raro a tu Alexa, tu nevera inteligente y hasta al microondas si pita dos veces seguidas. Paranoia en Max es una de esas. Al menos, durante los primeros 20 minutos.
La premisa suena deliciosa para quienes vivimos entre notificaciones, dispositivos conectados y crisis existenciales por la IA: un asistente inteligente que se convierte, literalmente, en el cerebro de la casa. Una mente que anticipa tus pasos, tus deseos, tus emociones. Como si tu casa supiera que estás triste antes que vos mismo.
Y sí, durante un rato, eso funciona. Uno se incomoda, se intriga, se engancha.
Pero después…
Lo que funciona (y casi te convence)
Lo más fuerte de Paranoia en Max es la idea. Porque, seamos honestos, todos hemos tenido ese micro-miedo de que el celular nos escuche. Esta película agarra esa sensación y la lleva a un punto más oscuro, más controlado, más Black Mirror pero sin presupuesto. Hay tensión, un par de giros funcionales, y momentos donde sí te preguntas: ¿y si esto pasa de verdad?
En ese sentido, cumple. Por ratos.
Lo que se desarma como señal de Wi-Fi
Y luego llega el guion, el ritmo, y ese final que parece escrito por ChatGPT versión 2019. Todo empieza a caerse como dominó mal puesto. El desarrollo de los personajes es tan superficial que no te importa si se los lleva la IA o una plancha que cayó del techo. El aire wannabe de M3GAN es evidente, pero sin la fuerza, el humor oscuro ni el estilo visual que la otra sí tiene.
Y ese desenlace… ay. Parece sacado de la carpeta de “cierres pendientes” de un becario. No hay clímax, no hay catarsis, no hay miedo real. Solo un “bueno, ya, se acabó”.
Opinión final: ¿vale el play?
Paranoia en Max es de esas películas que uno ve esperando mucho y termina aceptando poco. No es terrible, pero tampoco inolvidable. Es la típica que dejas de fondo mientras cocinas o haces scroll en redes, y está bien si eso es lo que buscas.
Si te intriga el tema de las inteligencias artificiales controlando la vida diaria, puede entretenerte. Pero no vas a salir corriendo a desconectar el Wi-Fi ni a tirar tu celular por la ventana. Para eso, sigue existiendo el SAT de tu operador.
Calificación: 3/5
Una buena idea con ejecución a medias. Inteligente en teoría, dispersa en práctica. Como tu Siri cuando le pedís algo complejo.
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