“Falling for Christmas”: Lindsay Lohan, nieve falsa y el plan perfecto para doblar ropa
No nos digamos mentiras:
Cuando una película navideña comienza con una heredera mimada, un accidente ridículo y una cabaña en medio de la nieve… ya sabemos en qué estamos metidos.
Y eso es precisamente lo que pasa con Falling for Christmas, la cinta con la que Lindsay Lohan regresa como la reina navideña del streaming. No vino a ganar el Óscar, pero sí a recordarnos que hay cosas que no cambian: el espíritu de la Navidad, las historias predecibles… y las ganas de verla triunfar otra vez.
Lo que tiene de bueno (y sí, tiene cosas buenas)
La película cumple con el manual de las comedias navideñas gringas:
Nieve artificial por montones
Decoración excesiva
Un problema emocional que solo se resuelve con amor verdadero
Pero lo que la salva del olvido absoluto es, sin duda, Lindsay Lohan.
No tiene que esforzarse demasiado. No canta. No llora. No lanza monólogos intensos.
Simplemente aparece, sonríe, y uno piensa: “Ah, claro, por esto la amábamos en los 2000”.
Su carisma sigue ahí, intacto, como si el tiempo se hubiera quedado congelado en Mean Girls.
El elenco secundario también funciona. No brillan, pero tampoco estorban. Hay diálogos graciosos, momentos tiernos y suficientes galletas navideñas como para perdonar que la trama sea más predecible que el final de una novela de las 9.
Lo que no logra (porque ni lo intenta)
La película no quiere sorprenderte. Y se nota.
Todo está cuidadosamente hecho para no arriesgar ni un centímetro.
No hay giros inesperados, ni planos memorables, ni nada que te haga poner pausa para comentarlo con alguien.
De hecho, es el tipo de película que uno puede ver mientras hace mercado online o empaca regalos con música de fondo.
Y aunque la dirección de Stephen Herek es correcta, también es tan genérica que parece armada con plantilla.
Podrías mezclar esta película con cualquier otra navideña de Netflix y probablemente nadie lo notaría.
Mi veredicto final
¿Es una gran película navideña?
No.
¿Es una película navideña que se deja ver sin culpa, mientras doblas ropa o tomas vino con velas prendidas?
Sí. Totalmente.
Le doy un 3 de 5, no por lo que es, sino por lo que no pretende ser.
No se disfraza de cine serio. No busca reinventar nada. Solo quiere que te rías un poco, suspirés un rato y te quedés con esa sensación tibia de que la Navidad es mejor con historias simples… y con Lindsay Lohan de vuelta.
¿Ya la viste? ¿También te atrapó el espíritu navideño o te pareció más relleno que galleta?
Contame, que este sofá da para debate con chocolatina en mano.
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