Sin categoría

“La Ballena” en Netflix: la película que me rompió por dentro (y aún no me recompongo)

Desde la primera escena supe que esta película no iba a soltarte fácil.

Y así salí después de ver “La Ballena”: como si me hubieran vaciado el alma, me la hubieran exprimido en una sala de estar diminuta, y luego me la devolvieran… hecha trizas pero un poco más honesta.

No sé si fue Brendan Fraser, si fue el encierro de ese apartamento, o si simplemente estoy en una etapa donde cualquier cosa me toca el corazón como si fuera un moretón mal curado. Pero lo que sí sé es que no esperaba llorar así con una película que apenas se mueve del mismo sofá.

 

Lo que más me tocó

Brendan Fraser, punto. No se le ve actuar, se le ve rendido. Pero no en derrota, sino en humanidad. Hay algo en cómo respira, cómo pide perdón, cómo evita mirarse… que duele más que cualquier diálogo.

Hong Chau como la enfermera–amiga–cuidadora–madre–todo. Es esa persona que está rota, pero igual se encarga de sostener a los demás. Todos hemos sido ella. O la hemos necesitado.

Sadie Sink me cayó mal. Y eso es buenísimo. Porque representa esa rabia que uno tiene cuando no sabe cómo amar a quien ya no está.

Todo pasa en una sola habitación. Pero nunca se siente chiquita. Al contrario: parece que el dolor crece tanto que apenas cabe en esa sala.

 

Lo que podría no gustarte (pero igual te quedas)

No es una película cómoda. Es lenta. Es silenciosa. Y por momentos, es incómodamente real. Si estás en modo “quiero distraerme con algo light”, sal corriendo.

Algunas metáforas son tan evidentes que parece que la película te guiña el ojo tipo: “¿sí pillaste?”. Y uno como: “sí, mi amor, entendí desde la escena 2”.

El final. Dios mío, el final. ¿Hermoso? Sí. ¿Duele? También. ¿Confuso? Puede ser. Pero justo eso lo hace perfecto.

 

¿Entonces, la recomiendo?

Solo si estás listo para verte reflejado en una historia sobre culpa, perdón, abandono, amor, cuerpo, comida, padres, hijos y todo lo que no decimos.
Si quieres una película que te remueva, que te duela bonito, esta es.

Calificación: 4.5 / 5
No es perfecta. Pero como todo lo que duele de verdad, te deja pensando que tal vez aún se puede reparar algo.